La idea del viernes por la tarde
El sorteo es la acción que más veces se improvisa. Alguien piensa que estaría bien regalar algo para que la cuenta se mueva, se graba un vídeo esa misma tarde y se publica. En quince minutos hay cuarenta comentarios y la sensación de que ha funcionado.
El problema llega después, en tres tiempos. Primero, cuando alguien pregunta cómo se va a elegir al ganador y no hay respuesta escrita. Segundo, cuando el ganador no responde y no hay previsto qué hacer. Tercero, cuando aparece la parte fiscal, que nadie miró.
Ninguno de los tres es grave si las bases están escritas. Los tres son incómodos si no lo están. Y escribirlas cuesta cuarenta minutos la primera vez y diez las siguientes.
Qué es exactamente un sorteo promocional
Es una acción de promoción comercial en la que se entrega algo por azar entre quienes cumplen unas condiciones, sin que participar suponga un desembolso. Esa última parte es la que marca la frontera.
Si para participar hay que comprar algo, pagar una cuota o hacer un desembolso, la calificación cambia y puede entrar en el ámbito de la Ley 13/2011 de regulación del juego, que es un terreno con autorizaciones y requisitos propios. Es una distinción que un negocio pequeño debería conocer antes de tener una idea.
Las acciones promocionales en general, incluidas rebajas, saldos y ventas con obsequio, tienen además su marco en la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista y en el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.
Esta publicación no presta asesoramiento jurídico ni fiscal. Lo que sigue es la lista práctica de lo que hay que tener resuelto antes de pulsar publicar.
| Punto | Qué se concreta |
|---|---|
| Quién organiza | Nombre o denominación e identificación fiscal |
| Quién puede participar | Edad mínima, ámbito territorial y exclusiones |
| Qué hay que hacer | La acción exacta que cuenta como participación |
| Plazo | Fecha y hora de inicio y de fin, con la zona horaria |
| Cómo se elige | El método, y que sea comprobable |
| Qué se entrega | El premio descrito con precisión y su valor |
| Cómo se avisa | La vía, el plazo para responder y qué pasa si no responde |
| Qué se hace con los datos | Finalidad, plazo de conservación y derechos |
Cuadro de la redacción para ordenar la decisión. No es una medición de mercado y no procede de ningún estudio.
Las bases, punto por punto
Quién organiza. El nombre o la denominación del negocio y su identificación fiscal. Un sorteo anónimo no inspira ninguna confianza y además impide saber a quién reclamar.
Quién puede participar. Edad mínima, ámbito territorial y exclusiones. El ámbito importa mucho en un negocio local: si el premio es un servicio presencial, no tiene sentido que participe alguien de otra provincia, y decirlo evita el problema.
Qué hay que hacer. La acción exacta que cuenta. Cuanto más precisa, menos discusiones. Y conviene revisar que lo que pides está permitido por las normas de la propia plataforma.
Plazo. Fecha y hora de inicio y de fin. Sin hora, la última hora del último día es siempre un conflicto.
Cómo se elige. El método, y que sea comprobable. Grabar el momento de la elección es una forma sencilla de que nadie tenga que fiarse de tu palabra.
Qué se entrega. El premio descrito con precisión, incluyendo lo que no incluye. Un premio vago genera una decepción garantizada.
Cómo se avisa. La vía, el plazo que tiene el ganador para responder y qué ocurre si no responde. Es el punto que más veces falta y el que más veces hace falta.
Qué se hace con los datos. Para qué se usan los de los participantes, cuánto se conservan y cómo se ejercen los derechos, según el Reglamento (UE) 2016/679. Y no se usan después para enviar promociones salvo que se haya recogido esa finalidad de forma separada.
La parte fiscal, que casi nadie mira
Es la parte menos vistosa y la que puede aparecer meses después. Los premios tienen tratamiento fiscal, y según su naturaleza y su valor pueden generar obligaciones para quien los entrega y para quien los recibe.
Para una promoción pequeña de un negocio local, lo razonable es preguntar a tu asesoría antes de publicar y consultar la información disponible en la sede electrónica de la Agencia Tributaria. Cuesta una llamada y evita descubrir el asunto en el peor momento.
Hay además una consideración práctica que ordena bastante: cuanto menor sea el valor del premio, más simple es todo. Un sorteo de un servicio propio de valor moderado es mucho más manejable que uno de un aparato caro.
Lo que sale mal cuando sale mal
El ganador no responde. Ocurre continuamente. Si las bases dicen el plazo y qué pasa después, se resuelve en un minuto. Si no lo dicen, cualquier decisión que tomes parecerá arbitraria.
Aparecen participaciones tramposas. Cuentas creadas para el sorteo, participaciones múltiples. Las bases pueden prever la exclusión, y sin ellas excluir a alguien es un conflicto.
El premio no se puede entregar. Porque se agotó, porque el ganador está lejos o porque no cumple los requisitos. Se resuelve describiendo bien el premio y su ámbito desde el principio.
Alguien se queja en público. Es la consecuencia habitual de los tres anteriores, y se gestiona con el método de una queja pública. Con bases escritas, la respuesta es un enlace.
Si merece la pena hacer un sorteo
Conviene terminar por la pregunta que casi nunca se hace. Un sorteo atrae participaciones y buena parte de ellas son de gente que participa en todos los sorteos y que no va a ser cliente tuyo nunca.
Para un negocio local, un sorteo bien diseñado es aquel cuyo premio sólo interesa a quien puede ser cliente: un servicio propio, en tu local, en tu ciudad. Un premio genérico y caro atrae a todo el mundo y no te deja nada, además de complicar la parte fiscal.
Y si lo que se busca es movimiento en la cuenta, hay caminos más baratos y sin condiciones que cumplir. Antes de montar un sorteo, merece la pena releer el objetivo antes que la cuenta y comprobar a qué sirve exactamente.
Lo que conviene llevarse
Escribe las bases antes de grabar el vídeo, con los ocho puntos, y ponlas donde se puedan leer antes de participar. Cuarenta minutos.
Comprueba la parte fiscal si el premio tiene valor. Y elige un premio que sólo le interese a quien pueda entrar por tu puerta, porque lo demás es ruido que además hay que gestionar.
