TikTok para Negocios
Manual práctico para quien lleva un negocio pequeño y además se ocupa del marketing. Edición de 6 de agosto de 2026.
De la vista al cliente

Qué poner en el perfil para que te puedan encontrar y llamar

El perfil es lo único que ve todo el que se plantea contratarte. Los cinco datos que tienen que estar, el orden en que hay que ponerlos y lo que sobra.

Clientes11 min
En dos líneas

El perfil de un negocio pequeño tiene que decir cinco cosas y en este orden: qué haces, en qué ciudad o zona, para quién, cómo se contacta y cuándo se responde. Todo lo demás sobra. La foto tiene que reconocerse en un cuadro diminuto, el enlace tiene que abrir rápido en un móvil y el nombre tiene que contener la palabra que la gente usaría para buscarte, que casi nunca es el nombre comercial.

Llaves colgadas en un tablero. Cada una abre una sola puerta y todas están a la vista.
Llaves colgadas en un tablero. Cada una abre una sola puerta y todas están a la vista.

Lo único que ve todo el que se plantea contratarte

Las piezas las ve cada una su gente. El perfil lo ve todo el que ha llegado a plantearse algo. Es el único elemento por el que pasa cualquiera que esté a punto de contactar contigo, y es también el que menos tiempo recibe.

La razón es comprensible: escribir un perfil no se parece a nada divertido y además hay que hacerlo una sola vez, así que se hace deprisa el primer día y no se vuelve a mirar. Dos años después sigue diciendo lo que se escribió en veinte minutos.

Este artículo propone dedicarle una hora y cuarto, una sola vez, y volver dos veces al año. Es probablemente la hora mejor invertida de todo el proceso.

El nombre, que decide si te encuentran buscando

Mucha gente busca dentro de la propia aplicación como buscaría en cualquier otro sitio: escribiendo un oficio y una ciudad. Si el nombre de tu perfil sólo contiene el nombre comercial del negocio, en esa búsqueda no apareces salvo que ya te conozcan.

La corrección es poner el nombre del negocio junto al oficio y la ciudad. No hace falta más y no conviene más: la lista completa de servicios en el nombre queda ilegible y no aporta.

Hay una excepción: si el nombre comercial ya contiene el oficio, no hay nada que hacer. Quien eligió ese nombre en su día tomó una buena decisión sin saber que iba a servir para esto.

Los cinco datos, en orden, y el fallo típico de cada uno
DatoCómo se escribeFallo típico
Qué hacesCon la palabra que usa la gente, no la del sectorTérminos técnicos que nadie busca
Dónde estásCiudad y zona o radio que atiendesNo aparece en ningún sitio
Para quiénParticulares, empresas, un tipo concreto de encargoSe da por supuesto y no se dice
Cómo se contactaUna sola vía, la que atiendes de verdadCuatro vías y ninguna atendida
Cuándo se respondeUn plazo o un horario concretoNo se dice y la gente se cansa de esperar

Cuadro de la redacción para ordenar la decisión. No es una medición de mercado y no procede de ningún estudio.

La descripción, en cinco líneas y en orden

Qué haces, con la palabra que usa la gente y no la del sector. Los términos técnicos son precisos y nadie los escribe al buscar. Si tu gremio lo llama de una manera y tus clientes de otra, gana la de los clientes.

Dónde estás, con la ciudad y, si atiendes fuera, la zona o el radio. Es el dato que más veces falta y el que decide si alguien sigue leyendo.

Para quién, porque filtra. Decir si trabajas para particulares, para empresas o para un tipo concreto de encargo evita conversaciones que no van a ningún sitio y atrae las que sí.

Cómo se contacta, con una sola vía. La que atiendas de verdad.

Cuándo se responde, con un plazo o un horario. Es la línea que menos gente pone y la que más tranquilidad da a las dos partes.

La foto y el problema del tamaño

La imagen del perfil se ve casi siempre en un cuadro diminuto. Eso descarta de entrada los logotipos con texto pequeño, las fotos de fachada y cualquier cosa con detalle fino, porque a ese tamaño se convierten en una mancha.

Lo que funciona es una forma grande con contraste: un detalle muy cercano del oficio, un color plano con un símbolo simple, o el logotipo reducido a su elemento esencial. La prueba es mirarlo en el móvil desde medio metro. Si no se distingue qué es, no vale.

Conviene además que sea la misma imagen que uses en el resto de sitios donde apareces. La coherencia ahorra explicaciones y ayuda a que alguien te reconozca cuando te encuentre por otra vía.

El enlace, que es donde más se pierde

Sólo hay un sitio para poner un enlace, así que la decisión importa. Tres criterios lo resuelven casi siempre.

Primero, que abra rápido en un móvil con mala cobertura. Una web pesada es peor que no tener enlace, porque quien la abre y espera se va con una impresión mala del negocio entero.

Segundo, que lleve directamente a lo que hace falta. Si lo que quieres es que reserven, el enlace debe abrir el sitio de reservas, no la portada desde donde hay que buscarlo. Cada paso intermedio pierde gente.

Tercero, que la información que hay al llegar sea correcta. Si tu web dice un horario antiguo, el enlace está trabajando en tu contra.

Y si tienes web, conviene tener cubiertas las obligaciones de identificación del prestador de servicios que establece la Ley 34/2002, y una política de privacidad correcta si recoges cualquier dato, según el Reglamento (UE) 2016/679.

La pieza fijada arriba

La primera pieza que ve alguien que entra en tu perfil debería ser la que mejor explique a qué te dedicas, no la más reciente ni la que más reproducciones tuvo.

Es el único sitio donde merece la pena editar con calma, porque va a estar ahí durante meses y la va a ver mucha gente. Una tarde entera dedicada a esa sola pieza está bien invertida.

Lo que tiene que hacer es simple: enseñar el trabajo, decir dónde estás y dejar claro qué se hace si alguien quiere contratarte. Cuarenta segundos bastan.

Lo que sobra

Sobran las frases sobre pasión, sobre calidad y sobre trato cercano. No porque sean falsas, sino porque las escribe todo el mundo y por tanto no informan de nada. El espacio que ocupan podría estar diciendo en qué ciudad estás.

Sobran los símbolos decorativos que dificultan la lectura, sobran las etiquetas de moda que no tienen que ver con tu oficio y sobra cualquier afirmación que no puedas sostener, como ser el mejor de la zona o el más rápido. Esa última no es sólo ruido: entra en el terreno de la publicidad y de la competencia desleal, y está tratada en qué puedes afirmar de tu producto.

Lo que conviene llevarse

Cinco datos, en orden, con las palabras que usa tu cliente. Una foto que se distinga en pequeño. Un enlace que abra rápido y lleve a lo que importa. Y una pieza fijada arriba que explique el negocio.

Es una hora y cuarto de trabajo que se hace una vez y se revisa dos veces al año. Poca gente lo hace, y por eso hacerlo bien coloca a un negocio pequeño por delante de la mayoría sin haber grabado ni un vídeo más.

Preguntas frecuentes

¿Qué foto conviene poner?

Una que se reconozca en un cuadro del tamaño de una uña. Eso descarta casi todos los logotipos con texto pequeño y casi todas las fotos de fachada. Funciona mejor un detalle grande y con contraste, o una imagen del oficio, o el logotipo simplificado a su forma esencial.

¿Merece la pena una cuenta de empresa?

Suele merecerla porque da acceso a información y a funciones de contacto. Conviene leer las condiciones de uso, porque una cuenta de empresa puede tener limitaciones distintas, por ejemplo con la música disponible, que afectan a lo que puedes publicar.

¿Hay que poner el correo electrónico?

Sólo si lo lees. Un correo que se revisa cada dos semanas hace más daño que bien. En un negocio pequeño casi siempre es preferible un teléfono o el canal de mensajes, con el horario de respuesta indicado.

¿Se pueden poner los precios en el perfil?

Se puede, y hay negocios donde ayuda mucho a filtrar. La condición es que sea el precio real, completo y vigente, con los impuestos incluidos cuando el destinatario es un consumidor. Un precio que luego crece con extras genera un problema, no un cliente.

¿Cada cuánto conviene revisar el perfil?

Dos veces al año, y siempre que cambie un teléfono, un horario o una dirección. Es la información que más envejece sin que nadie se dé cuenta, porque quien la escribió ya sabe cuál es la buena.

Fuentes oficiales

Enlaces a textos legales y organismos públicos. Se citan por su carácter oficial y verificable. Esta publicación no presta asesoramiento jurídico.

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